Busca aquí

martes, 28 de noviembre de 2017

R. 09/11/2014

Creo que como cosa rara, necesito reflexionar sobre esto.
Hoy, día jueves 11 de Septiembre, me desperté pensando que quizás, ya había pasado un tiempo desde que no hablamos. Honestamente, extrano hablar contigo, aunque quizás lo que hice, lo hice por mí misma. (Y solo haya pasado como mucho, dos días)
No quiero mentirte, ni decirte que todo está bien, y que no pasa nada, cuando en realidad, sí. Estos días me he sentido mal, y me he molestado inluso conmigo misma porque he dejado a un lado lo que me define a mí.
Cuando me conociste, conociste a una Alexandra que solía ver películas en las noches de Luis Bunuel, admirar el arte desnudo de Manuel Álvarez Bravo, que escuchaba música no demasiado común (Lo hago mucho más que antes, cosa que es genial), que solía dibujar, y otras cosas sobre mí.
Esto soy yo. De alguna forma, luego de eso, fueron cambiando las cosas. Ya no suelo leer, ni hacer nada de estas cosas como antes. Es como si me estuviese volviendo loca porque ya no me nace hacerlo, y esto me define (irónico).
Tomé estos días para pensar un poco en por qué he dejado de hacerlo, cosa que comprendí que es porque te dedicaba más tiempo del que debería. Para pensar un poco por qué me he sentido tan jodidamente mal (No tiene otra expresión, lo siento), y por qué las cosas simplemente pasan de esta forma.
Sigo preguntándome día a día, qué va a pasar.
No lo sé, no lo sabes, no lo sabemos, no podemos suponer.
No quiero hacerte pensar que eres un problema. El problema soy yo, que he perdido la noción de las cosas que hago, por eso a veces olvido lo que he hecho durante el día. No son tan importantes para mí como para recordarlas, y ya no quiero seguir haciendo eso. Siento que desperdicio mi tiempo en estas "vacaciones".
Creo que he estado tanto estable como inestable. Estable porque aún hablo con Cardozo, y porque además de eso, dos amigos me escribieron y he podido hablar con ellos, incluso por skype. Uno de ellos me dijo para ver una película por internet (Antes hacía mucho esto con mis amistades) y fue muy divertido.
Vimos Her.
No sé por qué esto me emociona tanto. Es cálido cuando te das cuenta que tus amistades, de alguna forma, se preocupan por cómo te encuentras, y estarían dispuestos a aceptar cualquier disparate solo por hacerte sentir mejor. He de admitir que este amigo, a un principio, yo le gustaba, y supongo que debe de quedar algo de mí en él, pero no me importa (lo siento si suena duro), es agradable lo que hace, sea cual sea su intención, la cual, tampoco me interesa hallarla.
Creo que a veces marco muy fuerte la línea, pero no importa, es mejor hacer eso a que haya malos entendidos, no crees?
Después de ver esta película, fue imposible no ponerme a pensar. No puedo creer lo mucho que te extrano, y apenas haya pasado tan poco tiempo desde que me fui de Venezuela. Es frustrante para mí ver esta película, y recordar cómo se sentía tocar tu rostro, más reducido, estar contigo.
Y que, yo te lo cuento todo. La gran mayoría de las cosas, tú las sabes. Evidentemente, hay momentos en los que estoy increíblemente inestable, y no hablamos de eso. No quiero que mis problemas se vuelvan tuyos (en el buen sentido, me refiero que no quiero ser otro peso más para ti).
Este lugar suele deprimirme muchísimo, y quisiera muchas veces al menos, que si no te tengo, pudiese tener a Cardozo, o algún amigo así de cercano. La calidez que me transmite Cardozo creo que es algo que no cualquier amistad me ha logrado transmitir.
Mariel me transmite comprensión cada vez que lloro. Es como si solo pudiese actuar como un cachorro cuando lo separan de su madre al nacer, y no importa, sigo siendo alex, una nina triste, con problemas, como todo el mundo tiene.
Y no sé de quien más hablarte. Juan es mi manual de consejos, y gabriel, mi libro de chistes cada vez que quiero reír. Es como si todos tuvieran una función distinta para cada una de mis emociones, y de alguna forma, me siento mejor.
Cardozo es mi refugio. Es como.. La única cueva que queda descubierta ante una ventisca. La cama en la que te tiras al llorar, o en su mayor defecto, el armario en el que te ocultas cuando tienes miedo por las noches (Solía hacerlo, con un delfín entre manos, cada vez que quería llorar y no quería que me escucharan). De alguna forma, todo esto lo extrano.
Me siento inútil estando aquí. No conozco a nadie, ni quiero hacerlo. Creo que realmente, no quiero conocer personas que no puedan comprender aficiones tal y como yo las tengo.
Aún no sé si comprendes mi afición por escribir las cosas que pienso, y tratar de plasmar mis sentimientos aún cuando no sé cómo sacarlos de mí misma, más que no sea a través de esto, pero a pesar de eso, me haces sentir que de alguna forma sí lo haces (sea cual sea la respuesta) y eso me llena, en gran cantidad.
Es mentira cada vez que dicen que las palabras, solo son palabras, porque como ves... Te he escrito miles de cosas, con temas variados, podría admitir que han sido incluso algo conmovedoras, las cuales cada vez que las leía no sabía si lloraba porque no entendía cómo yo podía decir eso, y poniéndome en tu lugar, lo lindo que es leer algo como lo que yo te había escrito (Es decir, suena muy egocéntrico, o algo así, pero es como si una persona me las hubiese dicho, y se sentía bien). En fin, es mentira cuando me dicen esto, porque realmente, nada de lo que te he dicho se ha quedado en palabrería (Espero), porque realmente, no sé hacer un mal uso de las palabras desde que corregí algunas cosas de mí misma.
Solo hay una cosa que puede afirmar que es pura mentira, y es aquella lágrima que surge al leer una carta, o al leer alguna cosa que ha tocado mucho más que nuestros sentidos. Siendo más específico, nuestras emociones.
Ahí es cuando te das cuenta de la importancia, o profundidad de ese algo, y que no se puede etiquetar a ese algo como "simple cosa que pasa".
Es probable que se diga que "Las palabras son solo palabras" cuando se trata de, decir adiós, o de simplemente ser un cretino el cual no sabe medir qué es lo que dice y requiere el uso de "la labia".
Porque bien, puedo estar de acuerdo con ese dicho cada vez que leo mi última carta. Es una renuncia que nunca puse en marcha, solo por lo duro que era dejarte ir de esa manera, aunque aún pudiese aceptarla si tú lo quisieras.
Me frusta muchas veces pensar que yo, soy débil. Y soy débil, porque bien, no podría dejar de hablarte así como así. Yo te extranaría, y en su mayor efecto, te escribiría solo para saber cómo te encuentras, y qué has hecho. No podría llegar y solo, borrarte, como si nunca me hubiese topado con algo tan único como lo eres tú, aunque suelo decir y demostrar esto en algunas ocasiones (Nunca me creas, son cosas de mi orgullo).
Pronto empezaré las clases, y seguramente, estaré menos dispersa y más centrada en sacar buenas notas, que en todo este lío. Las cosas van a mejorar, yo lo sé. Sé que todo va a estar bien, de alguna forma va a estarlo.
Aún seguiré extranando muchas cosas, por supuesto, pero sé que las cosas van a mejorar. En estos días si quieres, podemos hablar por skype, sería divertido.
Ya tengo que irme, creo que iré a escribir un poco más, en "Cielo". Es más una reflexión sobre Her, que todo esto.

La distancia no va a disminuir en lo absluto, lo que siento por ti... 

No hay comentarios:

Publicar un comentario