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martes, 28 de noviembre de 2017

Missing you 12/09/2014

Después de tanto tiempo pensando, después de tanto tiempo en estas situaciones, ya es como un lugar normal para mí.
Suelo estar triste y perdida la mayor parte del tiempo. Quizás todo esto de la mudanza me ha afectado en mayor cantidad, además de no tenerte cerca. Aprendí muchas cosas, y es que, sé que no a todas las personas nos afecta de la misma manera las cosas.
A otras les afectará mucho, a otras poco, otras medianamente.
Yo, soy de aquellas a las que les afecta mucho.
Soy como una flor de otono, que tiene miedo a caer. Como ese cambio de estación cada cierto tiempo. Fría, cálida, fresca en otras ocasiones... He comprendido que cada una de las cosas que solía hacer me definen porque las hago para no caer. Para no deprimirme, para distraerme, y no llorar.
Todo ello empecé a descubrirlo en Diciembre. Fue quizás la peor época para mí después de cortarme el cabello como nino por haberlo donado a la fundación de ninos con Cáncer. Me sentía estúpida, y como un monstruo. Odiaba con todo mi ser la forma de mi rostro, y lo terrible que me veía, así que busqué refugio en todas estas cosas cada vez que me sentía mal. Era lo único que lograba distraerme, era lo único que podía hacer en mi vida, porque ni siquiera ánimos de salir tenía al verme así. Por ello, después lo tomé como costumbre, y es lo único que puedo hacer cada vez que me siento de esa forma. Cuando dejo de hacerlo, necesariamente tengo que tener un respaldo que me haga sentir mejor, y como tú ya no estás... y mis amistades no son suficiente... es difícil mantenerme en pie, por no decir que todo el tiempo estuve de rodillas. (Juego de palabras).
Soy débil, lo sabes. Soy sensible, aunque quizás no soy sensible en ciertas cosas como otro estereotipo de mujer. Soy compleja, en muchas situaciones. Soy impulsiva, extremista, controladora, maniática, depresiva, complicada, y muchos más defectos que ahora, no logro plasmar. Cómo puedes lidiar con todo esto?
Tú eres tranquilo, tu voz para mí es paz, eres disperso (lo cual me gusta demasiado, no sé por qué), eres sencillo, honesto, carinoso, a veces inestable (suelo comprenderlo más de lo que crees), eres complaciente (en todos los sentidos posibles), eres paciente cuando se trata de mí (aún no lo entiendo), y eres comprensivo. Tienes muchas cosas buenas, como cosas malas, pero puedo lidiar con ellas. Eres muy especial. (Siempre te lo digo, lo siento tanto).
Pero yo... Sólo soy un desastre andante. Aún cuando las cosas están bien, todo para mí está mal... Y no es que sea pesimista, de hecho, considero que en muchas ocasiones puedo ser una persona muy optimista, es solo que bueno, tengo una mente -irracional- como solía hablarte de ello.
No es fácil retomar mi normalidad como tú lo haces (Lo siento si suena duro, en realidad no estoy segura de cómo sea tu día a día ahora, si te sientes mal o no, porque desafortunadamente, no me lo cuentas), no es fácil para mí. Es como si, tuviese que borrarte, pero no borrarte. Es extrano, y complejo, o quizás no es complejo, y yo lo complico más de lo que debería.
Extrano jugar contigo, y decirte que tus manos son tan grandes que tapan mi cara, o que me fastidies y me digas que tengo manitas de ardilla. Extrano morderte, extrano que me fastidies por aquel impulso cada vez que tocas mi espalda (Aunque en ese momento lo odiaba por no poder hacer la reacción del impulso ya que la mayor parte del tiempo estábamos en público), extrano levantar mi cara con un gesto de -Qué pasa-, y sea igual tu respuesta. Extrano abrazarte, y hundirme en tu pecho (realmente eso era lo que hacía, aprisionarme en tus brazos), extrano tu agresividad en los besos, o la forma en la que te apoderabas de mis piernas. Extrano fastidiarte, y jugar con tu cabello.

Te extrano, y extrano todo de ti, para resumirlo. 

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