Después de tanto tiempo pensando, después de
tanto tiempo en estas situaciones, ya es como un lugar normal para mí.
Suelo estar triste y perdida la mayor parte
del tiempo. Quizás todo esto de la mudanza me ha afectado en mayor cantidad,
además de no tenerte cerca. Aprendí muchas cosas, y es que, sé que no a todas
las personas nos afecta de la misma manera las cosas.
A otras les afectará mucho, a otras poco,
otras medianamente.
Yo, soy de aquellas a las que les afecta
mucho.
Soy como una flor de otono, que tiene miedo a
caer. Como ese cambio de estación cada cierto tiempo. Fría, cálida, fresca en
otras ocasiones... He comprendido que cada una de las cosas que solía hacer me
definen porque las hago para no caer. Para no deprimirme, para distraerme, y no
llorar.
Todo ello empecé a descubrirlo en Diciembre.
Fue quizás la peor época para mí después de cortarme el cabello como nino por
haberlo donado a la fundación de ninos con Cáncer. Me sentía estúpida, y como
un monstruo. Odiaba con todo mi ser la forma de mi rostro, y lo terrible que me
veía, así que busqué refugio en todas estas cosas cada vez que me sentía mal.
Era lo único que lograba distraerme, era lo único que podía hacer en mi vida,
porque ni siquiera ánimos de salir tenía al verme así. Por ello, después lo
tomé como costumbre, y es lo único que puedo hacer cada vez que me siento de
esa forma. Cuando dejo de hacerlo, necesariamente tengo que tener un respaldo
que me haga sentir mejor, y como tú ya no estás... y mis amistades no son
suficiente... es difícil mantenerme en pie, por no decir que todo el tiempo
estuve de rodillas. (Juego de palabras).
Soy débil, lo sabes. Soy sensible, aunque
quizás no soy sensible en ciertas cosas como otro estereotipo de mujer. Soy
compleja, en muchas situaciones. Soy impulsiva, extremista, controladora,
maniática, depresiva, complicada, y muchos más defectos que ahora, no logro
plasmar. Cómo puedes lidiar con todo esto?
Tú eres tranquilo, tu voz para mí es paz, eres
disperso (lo cual me gusta demasiado, no sé por qué), eres sencillo, honesto,
carinoso, a veces inestable (suelo comprenderlo más de lo que crees), eres
complaciente (en todos los sentidos posibles), eres paciente cuando se trata de
mí (aún no lo entiendo), y eres comprensivo. Tienes muchas cosas buenas, como
cosas malas, pero puedo lidiar con ellas. Eres muy especial. (Siempre te lo
digo, lo siento tanto).
Pero yo... Sólo soy un desastre andante. Aún
cuando las cosas están bien, todo para mí está mal... Y no es que sea
pesimista, de hecho, considero que en muchas ocasiones puedo ser una persona
muy optimista, es solo que bueno, tengo una mente -irracional- como solía
hablarte de ello.
No es fácil retomar mi normalidad como tú lo
haces (Lo siento si suena duro, en realidad no estoy segura de cómo sea tu día
a día ahora, si te sientes mal o no, porque desafortunadamente, no me lo
cuentas), no es fácil para mí. Es como si, tuviese que borrarte, pero no
borrarte. Es extrano, y complejo, o quizás no es complejo, y yo lo complico más
de lo que debería.
Extrano jugar contigo, y decirte que tus manos
son tan grandes que tapan mi cara, o que me fastidies y me digas que tengo
manitas de ardilla. Extrano morderte, extrano que me fastidies por aquel
impulso cada vez que tocas mi espalda (Aunque en ese momento lo odiaba por no
poder hacer la reacción del impulso ya que la mayor parte del tiempo estábamos
en público), extrano levantar mi cara con un gesto de -Qué pasa-, y sea igual
tu respuesta. Extrano abrazarte, y hundirme en tu pecho (realmente eso era lo
que hacía, aprisionarme en tus brazos), extrano tu agresividad en los besos, o
la forma en la que te apoderabas de mis piernas. Extrano fastidiarte, y jugar
con tu cabello.
Te extrano, y extrano todo de ti, para
resumirlo.
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