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martes, 28 de noviembre de 2017

Mente 07/24/2017

Creo que romperé la rutina sobre hablar de temas muy subjetivos, y he decidido explicar algo muy importante que me ha pasado hace un tiempo atrás.
Recuerdo que comencé tercer ano de bachillerato con dos semanas de atraso en el colegio ya qu eme había ido de viaje por razones familiares. La verdad es que fue muy difícil para mí, ya que en el colegio en el que estudio realmente es muy fuerte, y ya con dos semanas de clase había avanzado mucha materia, y estaba totalmente perdida porque no sabía cómo eran algunas cosas.
Me estresaba demasiado, e incluso lloraba diario no sólo porque tenía problemas para adaptarme al supuesto "ano científico", sino que mi autoestima se comenzó a deteriorar poco a poco. Dejé de comer, diariamente lloraba, era muy preocupada e insegura, y la verdad siempre dudaba sobre mí misma porque decía que yo no servía para ver estas materias.
Realmente estaba frustada. Recuerdo que en Biología me mandaron a hacer por primera vez un Protocolo, pero el mismo era lo bastante extenso y exigente como para tener que repetirlo miles de veces sólo para que quedara perfecto. También, recuerdo que la primera semana que me reinncorporé a clases, tenía tres exámenes.
Cómo demonios vas a tener tres exámenes en la tercera semana de inicio de clases? La verdad es que era terrible, y lo único que quería era llorar, hundirme. La materia que más me costaba comprender era química, además de que no me agradaba la profesora y tampoco su metodología. Trataba de estudiar y no comprendía, mis amigos me explicaban, y no era de mucha ayuda.
Simplemente todo era una barrera mental. Le dije a mi mamá que por favor llamara a un profesor particular, el cual pudiera ayudarme con la materia, con mis dudas. Realmente decía yo necesitar a una persona que pudiera ayudarme con la materia, así que eso hizo, y cuando el chico comenzó a darme clases, aún estaba insegura. No comprendía del todo lo que él me decía, además de que era muy jóven y yo no sentía ningún tipo de autoridad, entonces para mí no era igual, no me sentía cómoda, así que le dije a mi mamá que aún así no comprendía a este muchacho, que necesitaba a  otra persona.
Y así pasó el tiempo. En el primer lapso la profesora de Biología solía elogiar mi trabajo porque decía que yo era una chica bastante eficiente y de admirar, realmente ella me ayudaba mucho con mi autoestima. Me costaba mucho mantenerla elevada porque siempre habían problemas familiares, siempre había una voz interna la cual me hacía la existencia muchísimo más difícil. Durante ese tiempo también conocí a una persona con la cual establecí un vínculo amoroso, el cual me di cuenta que no fue lo suficientemente fuerte. Aún teniendo una pareja, no me sentía del todo bien, podría afirmar que me sentía peor porque no sabía como expresar mis sentimientos, y como no sabía, esto me hacía pensar que yo no me lo merecía en lo absoluto, que yo era absurda, y cómo este individuo se iba a enamorar de una persona tan patética tal y como yo lo era, así que como vi que esto no funcionaba, decidí cortar los enlaces.
Luego mamá logró encontrar un nuevo profesor de química, el cual recuerdo que estaba completamente loco, y me gustaba muchísimo su forma de dar clases además de que me inspiraba mucha más confianza que el anterior. Él me explicaba la teoría, y como toda mi vida he sido una persona muy curiosa, siempre que le preguntaba el porqué de algo, él me respondía. Hubo un momento en el que él me dijo que yo era una genia en química, únicamente que tenía este bloque mental, y que por ello no lograba avanzar. Cosa que realmente no creí, es decir, los ejercicios me daban, y muchas cosas las comprendía, sin embargo, aún no me sentía suficiente.
Saqué conclusiones en las que me di cuenta que era una tontería humana pensar en auqella división de "Chicos de humanidades y chicos de ciencia" porque la verdad es que todo se vincula, ciertamente. Cuando nos adentramos a hablar sobre filósofos de la Edad Media, e incluso, el Renacimiento, una de las más importantes y destacadas por el florecimiento del arte, podemos notar que estos filósofos tenían ambas ramas muy bien desarrolladas.
Y ciertamente, todo posee un vínculo. De hecho, nuestro cerebro se divide en dos hemisferios, el cual el derecho es artístico y el izquierdo es sistemático, y lógico. Lo objetivo va de la mano con lo subjetivo, el humanista es un pensador, mientras que a su vez el científico también lo es.
Comenzaba a pensar que simplemente había que romper etiquetas, y darme cuenta que esto era una tontería, y que todos servíamos para estas cosas. Evidentemente habría personas que poseen mayor habilidad para unas cosas que para otras, como es en mi caso, en el cual mi yo interior decía que yo era un desastre para la química.
Luego de esto, presenté un examen que había perdido, y necesitaba sacar quince para pasar la materia, y saqué diez. Me sentí devastada, realmente había estudiado demasiado para el examen, estaba muy preparada para poder pasarlo, y aunque lo hice, no fue con la nota que necesitaba. Raspé aquel lapso con cero ocho.
Me sentía la persona más inútil y absurda en el mundo, solo porque además de tener un profesor particular, y haber estudiado muchísimo para poder pasar el examen, no lo había logrado. Pasó el tiempo durante el lapso y las cosas se complicaron, era más difícil, y la profesora de Biología aunque aún me elogiaba, la existencia era aún más difícil para mí.
En navidades me liberé un poco más, además de que doné el cabello a una fundación con ninos con cáncer, cosa que a pesar de que lo había hecho por una buena causa, y me sentía orgullosa por haberlo hecho, a la vez me sentía un ser terrible. Simplemente porque mi cabello quedó con un corte de varón, al cual no estaba acostumbrada, y sentía que me veía espantosa. LLoraba diario porque decía que yo era un monstruo.
Durante las navidades comencé a pulirme un poco más como persona. Comencé a escuchar más música, a leer libros, a ver películas surrealistas, e incluso a dibujar cosas geniales. De alguna forma esto me distraía, y cuando no lo hacía nuevamente entraba en aquella depresión que me comía la cabeza.
Cuando comencé las clases sentía que mi vida seguiría igual, o quizás peor. Nuevamente, pasó el tiempo y aunque tenía el apoyo de la profesora de Biología, aún seguía estancada con este profesor el cual mi mamá había llamado. Luego este senor dejó de prestarme atención, y sentía que le fastidiaba darme clases, entonces dejé de llamarlo.
Cuando finalizó el segundo lapso, también reprobé nuevamente la materia, esta vez con cero nueve, pf vaya sorpresa, había subido un punto, ahora la pregunta es cómo demonios iba a hacer yo para sacar doce en el tercer lapso, para que la unión de las tres notas me diera diez.
Cuando estaba comenzando el tercer lapso, surgieron ciertos disturbios en las calles de mi país, los cuales provocaron que hubiera una suspensión de clase en la cual perdimos aproximadamente un me. Durante todo ese mes de supuestas "vacaciones" me deprimía, porque realmente me preocupaba lo que estaba pasando, y era muy difícil para mí pensar en muchas cosas. Sin embargo, a pesar de todo ello conocí a una persona la cual me ayudó a tener cierta estabilidad. Me hacía olvidarme de estos problemas, y podía compartir libremente las cosas que me gustaban, ya que era mútuo; era una libertad sonada.
Sin hablar mucho de esto, ya que es personal, logré sentirme mejor. En el colegio me iba un poco mejor, a pesar de que aún me frustraba por cómo me iría en los exámenes y de cómo nos extriparían en el tercer lapso. Durante ese tiempo logré olvidarme de mis problemas de autoestima, y esa persona de alguna forma me hacía sentir mejor.
Realmente me hacía pensar que yo era una persona muy inteligente que una nota igual no definiría qué tanto lo soy. Así que esto me ayudó a olvidarme de estos problemas, sin embargo, aún me seguía sintiendo inútil para la materia. Durante ese tercer lapso pasaron muchas cosas.
Fallecieron seres cercanos a mí, incluso profesores. Aunque se supone que esto debía afectarme, lo hacía quizás los primeros días, luego sólo trataba de no pensar en ello. También recuerdo que hubo una semana de exámenes muy fuerte en la que la mayoría no logró aprobar. Afortunadamente yo lo logré hacer con varias materias, y en las que no salí tan bien, hice recuperación del examen.
Recuerdo que hice una recuperación de un examen de Biología, en el cual en su anterioridad saqué doce puntos, y cuando lo recuperé, durante el examen sentía que no sabía absolutamente nada del tema, que lo había arruinado al querer recuperarlo y que perdería aquellos doce puntos. Luego cuando vi mi nota, había subido de doce a dieciséis. La profesora cuando vio mi examen y me lo entregó, me sonrió.
Había dudado completamente de mí cuando realmente yo era una persona que se destacaba en Biología, además de que había logrado subir la nota a algo muchísimo más aceptable.
En ese tiempo, logré conseguir un nuevo profesor, el cual estaba muchísimo más loco que el primero y el segundo, pero era un genio. Él me decía que yo sería una persona exitosa, que yo sabía de química, y qu enuevamente todo era una barrera mental. Hablábamos temas en los que me hacía sentir muy inteligente, además de que me ayudaba muchísimo con la autoestima, y yo comprendía las clases perfectamente, pero luego comencé a frustrarme, y frustrarme porque este profesor ya no me gustaba del todo.
Había estudiado con él un día antes del examen final del lapso, en el cual tenía que sacar trece puntos para que el lapso me diera doce. Realmente yo veía esto como algo imposible porque sinceramente, esta profesora era demasiado fuerte en los exámenes, y era muy difícil pasarle el examen. Cuando presenté, me bloqueé en muchos problemas, sin embargo hice mi mayor intento.
Cuando me dieron la nota, vi que había sacado diez puntos, que era una de las cuatro personas que habían logrado pasar en el examen. De igual forma, me faltaban tres puntos y ya me daba por vencida. Así que, la profesora pasó por el salón y dijo que acudieramos a la revisión.
Cuando fui, me dijo que ella sabía que yo lograría pasar la materia, porque se veía en cada clase que realmente me interesaba y que yo era muy buena en Qquímica, sólo que me faltaba estudiar y practicar. Esto de alguna forma me animó, y me molesté tanto que me dije a mí misma que yo no necesitaba la ayuda de un profesor, así que le pedí ayuda a un amigo con química, y que solo me ayudara con los problemas que no estendiera.
Al día siguiente acudí a la clase remedial, en la cual hice todos los ejercicios con la profesora en la pizarra, y le presté mucha atención para poder resolver todas mis dudas. Se supone que cuando asistes a esta clase remedial, al día siguiente me tocaba presentar. Cuando culminó mi clase remedial, llegué a mi casa, y estudié desde las once de la manana, hasta las nueve de la noche, en los cuales los únicos tiempos que descansaba era sólo para comer, o ir al bano.
No paré de estudiar, exprimí mi cabeza, realmente había estudiado tanto que sentía que estaba enferma mental de tanto contenido químico en mi cabeza. Ni siquiera esa noche pude dormir bien porque estaba pensando en la cantidad de moles que poseía un problema.
Al día siguiente me levanté temprano, y estaba tan increíblemente nerviosa que sentía que iba a llorar si no lograba contestar nada en el examen. Cuando entré, y me dieron el examen, me bloqueé en selección simple, pero después dije que entonces iría con desarrollo, la cual valía demasiado.
Eso hice, pasé aquellas dos horas presentando el examen, lo llené por completo, esperando que tuviera aquellos tres puntos que me faltaban para tener trece, y alcanzar el doce, para poder pasar el lapso.
La profesora me dijo que esperara hasta las doce para que me entregaran mi nota, y cuando la vi "Estela, Alexandra. Trece puntos" realmente no sabía si llorar, o qué demonios, pero estaba muy feliz simplemente porque lo había conseguido.
Y lo había logrado únicamente con la ayuda de mi amigo, no con la ayuda de un profesor ni de nadie, se podría decir que por mí misma lo logré teniendo el apoyo de mi amigo, y lo agradecí muchísimo. Me sentí muy buena en la materia a pesar de que quizás el trece no sea una gran nota, pero me satisfacía pensar que lo había logrado.
Me di cuenta que todo era simplemente una barrera la cual yo misma debía mover, y que más nadie lo haría por mí. Quizás esto sirva de ayuda, pero he logrado comprender que el único que te dice si puedes hacer algo o no, eres tú mismo. Lo demás lo dirán, pero no saben lo que puedes llegar a hacer.
La mente realmente es algo muy fuerte, y a veces permitimos que aquella voz interna negativa nos gane.

He de dejar bajo el poder de la persona que esté leyendo esto, que deduzca por sí misma la importancia de tener una mente saludable y racional, además de reflexionar y llegar a la conclusión de que no hay nada que no puedas hacer.

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