La verdad es que no sé, no sé qué tiene esta preciosa dama que tanto me causa intriga. Tiene sus prendas de pureza, luz, claridad, esperanza. Esta mujer tiene lo radical en sus ojos, no tiene tonos grisáceos, solo blanco o negro. Brilla en el abismo y es obscuridad en el cielo; ha de romper dogmas e ideales, y ser un amante del arte en su mayor expresión, de lo mínimo, de lo esencial.
Tan profunda como las masas de agua y con una transparencia casi gélida, que deja una estela tras de sí.
Peculiar, sumisa, ella es tranquilidad.
Es luz, tan solo luz.
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