Entregada a mis capturas. No lo sé, estimulaba mis sentidos en cada paso que daba hacia mí. Su simpatía, una inocencia que me pertenecía.
Dueña de mis ojos; me permitías ver lo que nadie vio en ti. Dueña de mi alma; me permites apreciar lo censurado en cada fotografía dedicada a tu figura, mujer.
Tu anatomía es un arte prohibido, censurado, un abuso de otros ojos. Mis pinceles lloran tu extravío en el lienzo, y me entristece cuando cubres tus espacios, tus dotes, cuando no muestras tu verdadera belleza.

No hay comentarios:
Publicar un comentario