Aquí estoy sintiéndome mal en otra oportunidad. Mis emociones se han vuelto etéreas, mis ganas de comer escasas. Han brotado lágrimas con quizás demasiadas inseguridades, siento que me he vuelto ingrávida, me he mantenido en un estado demasiado sumiso, me siento en una especie de coma mental, hay demasiadas cosas que me cuestan procesar. Ya no comprendo varias actitudes mías, me siento vacía, pero a la vez llena, llena de sentimientos de tristeza. Me adentro a mis pensamientos, y allí estás tú... Sentado en una silla, terminando el café, levantándote, colocándolo en una mesa. Sentándote frente al piano, y tocándolo espléndidamente, esperando pacientemente a que el tiempo pase hasta dormida quedarme. Una vez pasado esto, irrumpes los archivos ignotos que guardo alfabéticamente, mis sentimientos, pensamientos, y te apoderas de mis sueños, de lo que quisiera que ocurriera. Por un instante los haces realidad. Me quieres como yo a ti, estamos juntos, y luego de una larga velada, las haces mentira al yo despertarme. Sueño contigo, y a la vez no me dejas dormir. No sé cómo poder olvidarte por un momento o al menos, arrancar ese sentimiento de que nunca podré verte, o de si algún día llegaré a gustarte. Acomplejada de formas, de estructuras, de posiciones en mi cuerpo. Acomplejada de atributos, o de que quizás la delgadez me hace ver casi incorpórea, o frustada de si en la realidad de mis sentimientos te fijarás.
No hay comentarios:
Publicar un comentario